Bacalar, población del estado de Quintana Roo, tiene sus orígenes en los tiempos prehispánicos. Entre los años 415 a 435 de nuestra era, los Itzáes, llegados del sur, levantaron la ciudad de Siyan Ka’an Bakhalal, es decir, la actual Bacalar. Allí permanecieron cerca de sesenta años, ya que en el 495 los Itzáes dejaron definitivamente el lugar.

Bakhalal era el centro social y económico del cacicazgo de Uaymil. Sin embargo, la inestabilidad administrativa y política de la zona hicieron las cosas más sencillas para cuando llegaron los conquistadores españoles. En el año de 1531 le fue asignada esta zona de la Nueva España a Alonso Dávila, quien fundó entonces la comunidad de Villa Real. Sin embargo, pronto quedó deshabitada por los frecuentes ataques de los mayas.

Para el siglo XVI, Bacalar se había transformado en una de las poblaciones más relevantes de la zona oriental de la península yucateca. Con solo 30 habitantes, era una escala obligada para quienes deseaban viajar, casi siempre con fines comerciales, hacia Guatemala Y Honduras.

Algo que desde su fundación ha padecido Bacalar es el asedio de piratas y corsarios. Por ejemplo en el siglo XVII, la comunidad era atacada con frecuencia por piratas que llegaban navegando entre canales para desembarcar sus fuerzas en la laguna. En 1652, Bacalar fue arrasada, pero ahora por Diego el Mulato. Esta situación no cambio hasta bien entrado el siglo XVIII. Por si fuera poco, los mayas que no se dejaron conquistar se refugiaron en la selva y también atacaban el pueblo, eventualmente.

Lo anterior motivó que se construyera un fuerte en la ciudad. Es así como aparece el fuerte de San Felipe de Bacalar, justo en las orillas de la laguna. Esta sólida construcción fue terminada en 1729. Con ello la ciudad retomó su senda de prosperidad, puesto que exportaba frutas, ganado, azúcar, palo de tinte y caoba a muchas regiones de México y Centroamérica.

La Guerra de Castas en la península de Yucatán afectó notablemente a Bacalar y muchos de sus entonces 5 habitantes, perdieron la vida. Los sobrevivientes se refugiaron en la Honduras Británica. Bacalar quedó abandonado hasta que el gobierno mexicano reconquistó la zona en 1902, por conducto del Contralmirante Ángel Ortiz Monasterio y sus fuerzas militares.

Las gestiones de enviado gubernamental Othón P. Blanco, con las comunidades mayas, aseguraron la paz de la región. Y de nuevo Bacalar se recuperó tanto en lo social como en lo económico. En el presente es uno de los destinos turísticos más prometedores de nuestro país. En el año 2006 fue declarado como uno de los Pueblos Mágicos de México.